El peligro de la oleada nacional

Me estoy empezando a hartar. Y es que al principio me hizo bastante gracia ésta ola de reafirmación nacional. Me gustaba porque estaba bastante libre de caspa. Los nacionalismos se habían hundiendo en las elecciones por el simple hecho de no poder ofrecer un discurso adaptado al escenario global en el que vivimos. Las victorias deportivas de Gasol, Nadal, Fernandito Alonso, la selección Española, etc. han ayudado a que la palabra España se haya pronunciado en los últimos meses más veces que en toda la democracia y todos tenemos clavada la rojigualda en la retina. Y, además, tenemos señas de identidad que nos permiten ir con el pecho hinchado por Europa: somos mucho menos aburridos que ellos y sabemos divertirnos, y tenemos algunas de las leyes más avanzadas del mundo en derechos de los homosexuales, etc. El franquismo queda ya muy lejos y los complejos que éste nos generó también.

Pero me da miedo que ésta ola, que surgió debido a multiples factores de forma más o menos espontánea, sea monopolizada por los de siempre…

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