Ya no existe lo alternativo

Es una cosa curiosa. El otro día me dí cuenta de que había muerto el concepto de música alternativa y el del cine independiente. Tengo la certeza de que ya no existen, pero no sabría muy bien cómo argumentarlo.

En el caso de la música, la música podrá ser alternativa si se es alternativo a ALGO. Y ese ALGO será lo principal. Esto que acabo de escribir es una tontería. Pero creo que se nos suele olvidar. Total, que si conseguimos definir que es lo principal (o mainstream) podremos saber cuál es la alternativa. Y ahí creo que está la clave de todo: ya no hay una corriente principal que destaque con fuerza. Hoy iba en el coche de un compañero de trabajo escuchando los 40 principales. Creo que es la primera vez que escucho los 40 desde un par de años. La música que ponen ahora sigue siendo la de entonces. No tienen música nueva que poner. Creo que es una consecuencia directa de las crísis generadas por Internet y de la caída de los mainstreams. Quizá la música más alternativa que haya ahora mismo sea la de Madonna, que decidió pegar un portazo a las discográficas e ir a su bola. El último anuncio que he visto de un disco nuevo era un recopilatorio de música de películas de Almodovar… mira que se complica la vida la industria… Como consecuencia de todo esto, creo que todavía queda algo de desconcierto tanto en los músicos como en los escuchantes. Cualquiera puede hacer música con un ordenador y tres programas (como hace Digitalism o The Jas Experience) y uno puede escuchar cualquier música del mundo descargándola de programas como eMule. (mientras quieras música no hay problema, si bajas películas seguro que más de la mitad de las veces es porno). ¿Qué música hacer? ¿Qué música escuchar?

En el caso del cine independiente, su antítesis sería el “cine dependiente”. De nuevo nos encontramos con una situación similar a la de la música: ya no hay “cine dependiente”. El “cine dependiente” era aquel que necesitaba de productoras con mucho dinero para hacer sus películas. Y esas productoras exigían que las películas siguieran una serie de parámetros para hacerlas. Por eso, el “cine dependiente” no hablaba de la gente marginada en institutos americanos, y hacía falta un Todd Solotz que consiguiera dinero de debajo de las piedras para hacer películas como Bienvenido a la casa de muñecas. Ahora esto ya no es así. Las películas más caras no son las que dan más beneficios y las productoras, con su lógica de marketing, saben que con el cine independiente acceden a nichos de mercado que antes se les quedaban fuera. Por eso se dan cosas tan graciosas como que un gigante como la Warner, tenga la Warner Bros Independent Pictures, que como su propio nombre indica se dedica a producir películas independientes (¿películas independientes que dependen de la Warner?)…

No señor: ya no existe el cine independiente, ni la música alternativa.

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