El draft de mi vida
Friday, February 8th, 2008La semana más larga. Las horas más largas. Para empezar hoy no he ido a trabajar. necesito reposo, descanso, ponerme en paz conmigo mismo y reflexionar.
Queda una semana para el cierre del mercado. Después de haber jugado a buen nivel en la NCAA ha llegado la hora de dar el salto.
Para hacer ver mi valía y para que me conocieran los ojeadores decidí probar suerte y venir a jugar las Ligas de Verano con una de las potencias del Este. La jugada por parte de mi representante parecía perfecta y estuve a punto de firmar como agente libre. Al final todo se torció y no me hicieron ficha ni en su liga de desarrollo.
Estuve jugando luego los playoffs en la liga coreana (títulos y pasta, mucha pasta), pero se acaba pronto, y el nivel de vida de las estrellas como yo no permite la licencia de estar en el paro.
Para no desentumecerme suelo ir a hacer tiro y a correr de vez en cuando, e incluso me han ofrecido hacer algún que otro partido de exhibición solidario y hasta alguna incursión en el mundo del cine que prometo afrontar cuando las fechas coincidan (alguno de esos agentes pensará que estoy esperando a que se alineen andromeda y orion por algún tema supersticioso).
Hastiado de esperar a que un equipo americano me hiciera una oferta se me cruzó el cable y me fui a cortar troncos con hacha a los bosques de Idaho, con la suerte (a medias) de que era una empresa que trabajaba con Maderas Zugarramurdi, lo que me hacía seguir en contacto con mi tierra.
Resulta que mi representante, mientras yo andaba gritando ¡árbol vaaa!, me consiguió una prueba con, nada más y nada menos, que el campeón del Oeste. A pesar de mis dudas sobre mi estado metí todo lo que lancé y hemos mantenido unas reuniones para saber que es lo que va a pasar en el Draft. Si salgo entre los dos primeros, contrato en el equipo titular. Si no, a volver a buscarse equipo.
Me haría mucha ilusión en jugar en un equipo que juegue por el anillo. Incluso tengo algún contacto con equipos que pelean única y exclusivamente por pelear por entrar en las rondas finales, por los que también ficharía encantado. Lo peor de todo es que sólo puedo esperar.
Como consuelo me queda la historia de Louis Bullock (jugador del Real Madrid de basket). Creo que ahora estoy en la mitad de su trayectoria. Cuentan que era un jugador con buenos números en la universidad y que soñaba con jugar en la NBA. Lo ansiaba por encima de todas las cosas. Al llegar el draft, fue elgido en segunda ronda y el equipo que lo hizo finalmente no le ofreció un contrato. Cuentan que al enterarse estuvo cuatro días encerrado en su cuarto y tras relamerse las heridas, hizo las maletas, se fue a Europa y hoy, tras casi 10 años en el Viejo Continente, se ha ganado el respeto de todos y es considerado con un gran jugador.
Yo, si no consigo un contrato en la NBA, no descarto seguir su camino (hasta lo de 4 días lloriputeando en mi habitación). Seguro que hay esperanza y vida más allá de la NBA, pero una vez que uno está tan cerquita, es capaz de jugarla sin ambiciones económicas al estilo que lo hizo Navarro. Puede que hasta se gane más dinero en Europa, pero yo quiero jugar la puta NBA.
P.D. Este post es un homenaje a un compañero de equipo. Puede que se parezca un poco a la historia del Getafe y el Madrid.

Pero lo mejor, o lo peor, ha sido ver la fauna (en la que me incluyo) que se dirigía allí a hacer el agosto con sus viejos, y no tan viejos, trastos. Me ha sorprendido, la de borrachos, indigentes e inmigrantes que traían objetos variopintos entre los destacaban impresoras nuevas, discos duros, etc. ¿De dónde los habrán sacado? Viva el mercado negro.