Archive for April, 2007

La dieta definitiva

Thursday, April 19th, 2007

Como me estoy poniendo supergordo otra vez, voy a volver a los orígenes y voy a realizar la dieta que tan buenos resultados me dio antaño. Y como sé que muchos intentan todo tipo de dietas sin ningún tipo de resultado, he aquí el remedio definitivo.

Ya sabemos que científicamente está demostrado que la nicotina no tiene efectos en la adquisición o eliminación de sustancia adiposa, pero la mejor manera de hacer dieta es la que ofrece la experiencia.

La dieta que os voy a recomendar es la denominada Dieta del Piti y del Tragazo de Agua. Esta rutina contiene única y exclusivamente dos puntos fundamentales y alguno recomendable.

Los fundamentales son:

- Ingerir los alimentos necesarios para sobrevivir. Mejor los que contengan mucha agua como verduras, frutas,…

- Y cuando el estómago, el mayor enemigo, aulle de dolor, sólo mostrarse un poco compasivo y ofrecerle unas buenas bocanadas de humo empujadas con un buen tragazo de agua.

Los recomendables son:

- Picar lo mínimo exigible entre horas (tortitas de arroz, barritas energéticas,…)

- Y hacer ejercicio. No como yo, que estoy lesionado y eso es un problemón (= problema grande).

En definitiva que hay que comer poco y sudar mucho, pero cuidado, dependiendo del ejercicio que se realice se deberán ingerir mayores calorías para no tener problemas físicos (desfallecimiento, bajadas de tensión,…)

P.D. Lo que hace no querer hacer un trabajón (=trabajo grande) de Filosofía, pero tarde o temprano habrá que apechugar.

Si no seguís esta dieta tenéis peligro de ser atacados por el estrangulador de gordos. Que grande es Padre de Familia por Dios.

Oda al paraguas

Monday, April 16th, 2007

Hace una pocas semanas descubrí un pequeño artefacto llamado paraguas. Siendo serios he de reconocer que sabía de su existencia desde hace una tira de años, pero no fue hasta hace casi unos veinte días cuando verdaderamente di valor a su existencia.

Comencé a utilizarlo justo después de la grave lesión de mi ordenador (TODOS SOMOS POWERBOOK DE LUJAN), ya que debía desplazarme hasta un lugar inóspito para realizar mis tareas informáticas, y me dí cuenta de que no te mojabas. Puede sonar a chufla marinera, pero la verdad es que siempre había odiado los paraguas. O eso creía yo, ya que no los conocía como debía.

Y así he pasado estas semanas con mi paraguas de Gold Coast hasta que hoy una racha de viento lo ha destrozado. En otra ocasión en la que hubiera sacado el paraguas a pasear, no hubiera sentido ninguna emoción, pero hoy me he sentido fastidadiado. Sé que ya no voy a poder vivir sin una umbrella nunca más y ya estoy pensando en qué modelo voy a invertir mi poco dinero.Hurgando por la red he encontrado que el uso del paraguas tiene implícito una serie de normas de cortesía y hasta la tradición le atribuye una serie de supersticiones.

Pero lo que más me extrañaba era que un invento tan sencillo y tan antiguo no hubiera sido variado ni mejorado con los años (sin contar su evolución mecánica y de materiales), y cuál ha sido mi sorpresa al encontrarme con dos progresos.

El primero se trata del paraguas Wifi.Un paraguas que se conecta a los institutos de meteorología a través de internet y te avisa si va a llover.

El segundo es una de esas mejoras que yo he llamado mecánicas y que es por lo menos curioso, además de práctico, ya que sirve para no tener que andar cumpliendo la primera de esas normas de cortesía que hemos mezclado antes.

Nunca supe cuanto te quería mi pequeño amigo…

Monday, April 16th, 2007

¡Ya tengo de nuevo el ordenador! Este pequeño tesoro, tan insignificante en la vida de terceras personas, pasó a formar parte de mi vida hace más de dos años. En un principio fue adquirido con la intención de aprender a diseñar, pero nada más caer en mis manos expulsó de sus dominios cualquier atisbo de competencia y se erigió en mi compañero tanto de fatigas como de mis mejores momentos de ocio. En él nació la idea de convertirme en un blogger, y con él pasaba mis horas navegando por la web.

No me sentía un enganchado ni a él ni a la web, pero un día el disco duro petó. Esa frase que todos conocemos y casi nadie sabe lo que realmente significa me dejó perdido en el mundo. No sabía que hacer en esos momentos del día en los que tu única misión es leer y escribir. Si a esto le unimos que me lesioné y no podía ir a entrenar, la situación se agudizó. Me di cuenta de que necesito a esta pequeña cucada y hoy, casi tres semanas después y después de haber logrado instalar casi todos los programas que requiero, me siento mucho, pero que mucho más tranquilo.