la quiero peliroja, con los ojos verdes y un poco más alta que yo…

Este post que escribo ahora, sustituye a uno que he colgado hace un rato y que he decidido completar después de leer lo que Max Renn escribió el otro día.

No pretendo ser muy extenso en esto que quiero contar pero si que es algo que me ronda la cabeza desde hace tiempo y que tal vez consiga explicar en pocas palabras.

Es sobre todas estas páginas que tan de moda están y que parecen haberse convertido en el pasatiempos de toda una generación. Si internet ha dejado claro algo es que la humanidad tenía una enorme falta de expresión, que ha dado como fruto innumerables formas de auto-promoción nunca antes vistas. Ya sea en forma de diario personal (fotolog), album fotográfico (flicker), organillo casero (myspace) o superproducción hollywoodiense (youtube), el universo juvenil navega sin rumbo fijo en una marea de cultura mal entendida e información incontrastable. Sea como fueres, la realidad es que estos usuarios, van a parar a comunidades donde las “inquietudes” o “intereses” que en ellas exponen acaban creando vínculos que como Max Renn dice, solo los más humildes son capaces de reconocer. Con temas muy diversos y en la mayoría de los casos estúpidos, estos chats, o en ocasiones conversaciones “privadas” en las que solo los miembros del club pueden opinar pero todo el mundo lee, ponen en contacto a personas desconocidas, que sin necesidad de contacto físico, gozan de una comunicación tan real y rica como la mantenida “en persona”.

Como consecuencia, de forma tan normal y sencilla como el contacto humano más primitivo, los seres reunidos forjan vínculos que cada uno acusará más o menos fuertes.
Pero esto, que desde mi punto de vista no es más que la adaptación de un patrón humano a la era digital, que nada tiene que ver con otros “lugares” (vease tuenti, facebook etc.. ) donde precisamente aquello que los “dignificaba” se diluye en pos de una amalgama de información más destinada a la auto-promoción física que no “intelectual” (si existe). En cualquier caso, y esto es una respuesta a Max Renn, cabe distinguir entre el noviazgo de oficina y el noviazgo de “speed dating” en cuanto a que uno, tiene como vinculo algo ajeno al propio hecho de vinculación, mientras que el otro, nace en el seno de aquellos que faltos de personalidad, justifican su existencia en la del otro.
Si bien es cierto que el ser humano es un ser social, nada tiene que ver eso con la necesidad que muchos tienen de “encontrar” pareja y que origina desde encuentros de 6 minutos donde definirte y mostrar un perfil propio (¿cuantos de vosotros serias capaces de definíros en 6 minutos?), hasta “bases de datos” donde tratar de “conocer” a alguien con un perfil tan preciso como uno desee que pasa por seleccionar desde la talla de pecho al color de ojo. y si no a los hechos me remito, disfruten de BADOO, un lugar donde eliges a la carta y la mayoría de las veces sales sin pagar.


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